extractores de rótulas indicados para este fin, pero como que no
disponemos de uno y queremos hacer el trabajo, lo haremos a la antigua
usanza: con un martillo. Con el martillo daremos un golpe seco sobre el
espárrago de la rótula que tenemos visible para desclavarla de su sitio.
Si la rótula está rota y es inevitable que su destino final sea la
basura, podéis golpear directamente sobre ella. En caso de querer
conservarla porque solo está un poco doblada o la razón que sea, lo que
haremos es picar sobre la tuerca, es decir, aflojaremos la tuerca antes
mencionada pero no la sacaremos, la dejaremos justo en línea con el
inicio de la rosca de la rótula porque de esta forma evitaremos dañar la
rosca al golpearla con el martillo.
Quitamos el pasador que bloquea la tuerca.
Como consejo personal, os recomiendo que arregléis en la medida que os
sea posible la rótula dañada y que la llevéis encima como si del kit
repara-pinchazos se tratara, puesto que el llevar una rótula de
dirección de recambio os puede salvar de un mal trago en caso de rotura
en medio de la montaña. Una rótula de dirección rota implica que no
podréis girar esa rueda, con lo que vuestra salida se habrá acabado de
una forma lamentable, ya que ni siquiera podréis ser remolcados.
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